El amargo regusto de la derrota en casa

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Si hace un par de semanas en Arganda nos dábamos cuenta de lo bien que sienta jugar un partido perfecto de principio a fin y marcharnos a casa con la sensación del trabajo bien hecho, este pasado domingo, en casa, vimos la otra cara de la moneda. Madrid Toros se plantó en Tres Cantos con la intención de llevarse un partido que estuvo de lo más igualado y que puede que nuestros propios errores les entregaran.

La situación pintaba bien distinta a lo que habíamos visto en vídeos de otros partidos de Toros. Su quarterback, con el dorsal #12, desequilibraba totalmente a nuestra defensa. Sus scrambles con carreras eran demasiado para nuestros hombres, que necesitaban ajustar constantemente y que encajaron rápido un touchdown de carrera de este jugador. La respuesta jabata, de todas formas, no se hizo esperar. Un keep de Bonati #18 le permitía encarar la banda y correr más de 60 yardas dejando atrás a todos los Toros para empatar a 6 el marcador.

Todavía en el primer cuarto, el QB de Toros volvía a romper a nuestra defensa para atravesar la end zone con el balón en la mano y situar 6 puntos más en el luminoso. Los extra points no parecían querer entrar, y el 6-12 permaneció en el marcador hasta el segundo cuarto. Ya en ese segundo periodo, parece que conseguimos ajustar la defensa y sus drives de ataque se atascaban más. Nuestra ofensiva, por su cuenta, acumulaba buenos avances con un juego sólido de carrera en una jornada en la que el viento estaba complicando realmente el juego de pase de ambos equipos. En la batalla por las yardas terrestres, Martín #23, Julen #32 y Bonati #18 marcaban la diferencia. Un buen drive concluyó con una carrera corta de Julen como fullback que ganaba un par de yardas para anotar y, extra point de Sarría #24 mediante, dejarnos 13-12 arriba en el marcador. Antes del descanso todavía fallaríamos un par de ocasiones buenas para ampliar la renta. Ocasiones de las que, desafortunadamente, nos tendríamos que acordar posteriormente.

La segunda parte comenzó como la primera. Duelo terrestre de gran intensidad y defensas férreas. En esta ocasión la lata se abrió de distinta manera, aunque con similar protagonista. El quarterback de Toros decidió abrirse y salir a correr aunque, esta vez, aprovechando los movimientos de nuestra secundaria para presionarle, conectó con uno de sus receptores que llevó el balón hasta la end zone. No pintaban las cosas bien, aunque esa sensación tampoco duró mucho. En el kickoff posterior al touchdown, Lenin #33 tuvo problemas para agarrar el balón. Benditos problemas, por cierto. El pequeño retornador se vio obligado a improvisar y coger el balón con un defensor de Toros encima. Un spin move de los que te firmaría Devin Hester le permitió zafarse del primer hombre y después, su velocidad y el genial trabajo de los special teams le permitieron atravesar todo el campo para anotar uno de los mejores touchdowns de lo que va de temporada. Otro extra point bueno y 20-18 al final del tercer cuarto.

La exigua ventaja no nos daba la menor de las confianzas y otro touchdown de pase de Toros a mitad del último cuarto terminaba por ponernos contra las cuerdas. 20-24, un touchdown valía. El ataque se esforzaba por marcar el ritmo corriendo, pero la defensa de los madrileños obligaba a jugar al pase. Las combinaciones aéreas no funcionaban y las oportunidades se acababan. La defensa encarrilaba un tres y fuera tras otros cada vez que el ataque perdía el balón y entonces, llegó el momento más emocionante y difícil que hemos afrontado en mucho tiempo.

La mala posición de campo obligaba al ataque a arrancar bien atrás el drive. No se consiguió avanzar y una serie de penalizaciones nos dejaban en una zona realmente comprometida. Entonces, una falta dentro de nuestra end zone nos condenaba prácticamente a perder el partido. Safety, 2 puntos para ellos y nos tocaba patear el balón. Sin haberlo entrenado casi, José Luis Zaldívar, nuestro coordinador de Special Teams, nos pedía hacer un onside kick y… ¡BAM, recuperado!Una avalancha de pañuelos amarillos interrumpió nuestra emoción, eso sí. De las siete u ocho faltas que parecía por momentos que nos querían pitar, al final nos cayó un fuera de juego y tocaba repetir el proceso, aunque cinco yardas más atrás. La magia del football se volvía a aliar con nosotros y, tras tocar el balón al menos cuatro jugadores, una zambullida de cabeza de Bernabéu #1 terminaba con el balón en sus manos. Incluso cuando los árbitros ya habían pitado casi hicieron falta cizallas para quitarle el balón de los brazos y es que recuperar dos onside kicks seguidos no es cualquier tontería. La alegría era inmensa, la emoción nos consumía y el ataque salía al campo a ganar el partido.

Por desgracia, la realidad fue bien distinta de lo que esperábamos. Un nuevo atasco colosal del ataque les impidió avanzar. La defensa, eso sí, respondió como debe ser. Tres y fuera rápido que otorgaba una nueva, esta ya sí que la última, oportunidad al ataque. De nuevo, todo lo que los dioses nos habían dado con los onside nos lo quitaron en jugadas de scrimmage y un nuevo safety merced a un mal snap cerca de nuestra endzone enterraba cualquier opción de que un milagro nos diera el partido. Al final 20-28 para Toros y el recuerdo de una tarde de football imborrable para todos los allí presentes. Igualito que el tostón de Super Bowl que tuvimos que ver después, vamos…

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