Pesadilla después de Navidad

Y es que el título de la crónica nos viene al pelo, porque el guion del partido que vivimos el pasado fin de semana en Majadahonda no te lo firma ni Tim Burton. Auténtico terror. Y a pesar de todo, fíjense, la historia de esta derrota 57-15 contra Majadahonda Wildcats no empezó tan mal… como las pelis de Tim Burton, supongo…

El partido comenzó a la hora prevista, en la tundra de Majadahonda. Kickoff para Wildcats y buen primer drive de ataque. Nuestra defensa perdona la vida demasiado y nos convierten dos ocasiones seguidas de tercero y largo, para acabar anotándonos sin piedad. 7-0 y aún casi no sabíamos ni el que el partido había empezado. Nuestro ataque empezó moviendo cadenas, aunque no concretando oportunidades aún. Los punts empezaron a tener un peso importante en el partido y la batalla por la posición se volvió fundamental. Tanto es así, que el marcador no se movió más en el primer cuarto.

Al poco de comenzar el segundo periodo, un drive marca de la casa nos abría las puertas del cielo. Carrerones de Martín #23, buenos pases, los bloqueos funcionando y, desde la yarda 1, Sergio #12 penetrando en la endzone con un QB sneak excelentemente ejecutado por la línea de ataque. El PAT era bueno para Charly #54 que, esta vez, por algún motivo, decidió no darle al palo. El partido cogía un ritmo trepidante en este momento. Nuestra defensa aguantaba el tipo como podía, pero las carreras del felino Juan #24 eran demasiado para nosotros. La atención que reclamaba y los huecos que dejaban facilitaron que llegara rápido un touchdown de pase para los locales. 14-7. Eso sí, no nos amilanamos para nada. Al siguiente drive, Sergio conecta con César #96, y este lleva el pase de más de 40 yardas hasta la casa, papi, ya tú sabeh. Jugada de engaño que nos creímos hasta nosotros mismo, y Lenin #37 cruzó la línea con el balón para subir dos puntos más al marcador. 14-15, primera y única ventaja que tuvimos en todo el partido.

El juego de carrera de Wildcats, en esta ocasión, fue demasiado para nosotros

El juego de carrera de Wildcats, en esta ocasión, fue demasiado para nosotros

Antes del descanso aún anotaría una vez más Wildcats y nosotros llegamos hasta su yarda 3. Pero con 5 segundos por jugar, y en 4 down, había que chutar a palos. Esta vez el fake no se lo creyeron ni los árbitros y nos conseguimos anotar. El primer tiempo finalizaba con un ajustado 20-15 en favor de los locales y, ahora sí, comenzaba la pesadilla.

Salíamos convencidos de que el partido se podía ganar. O eso decían nuestras caras y nuestras cabezas, porque nuestros cuerpos parecían habernos abandonado. Touchdown de big play para Wildcats nada más empezar y jugada de dos puntos buena. Ahí estaban los primeros 8 puntos de los ni más ni menos que 29, VEINTINUEVE, que nos endosaron en el tercer cuarto. Éramos incapaces de pararles. Cada jugada era un reguero de Jabatos cayendo fulminados al suelo, de miradas de incredulidad y de grandes avances de Majadahonda. Cada drive prácticamente acabó en anotación y todos los extra points e intentos de ir a por dos fueron buenos. El ataque estaba congelado. Fueras de juego, holdings, y los pocos primeros downs que se lograron, eran arruinados por nosotros mismos poco después con errores incomprensibles. Definitivamente, habíamos entrado en colapso. Y ni siquiera hacía falta pellizcarse para saber si era una pesadilla. Los golpes que nos estábamos llevando casi sin poder contestar nos mantenían despiertos.

En el último cuarto aún hubo tiempo para que nos endosaran 8 puntos más y el marcador se quedara en el definitivo 57-15. Por destacar algo positivo, hay que honrar a nuestros special teams. Casi todas las yardas positivas de la segunda parte vinieron de allí. Raro era el drive que no empezábamos más allá de nuestra propia yarda 30, aunque luego no pudiéramos aprovecharlo.

En definitiva, no se recuerda un desastre mayor en la historia de Jabatos. Porque una cosa es perder, pero otra es penar por el campo y recibir golpes y anotaciones uno tras otro sin poder hacer nada. Nos faltó físico, entrenamiento, actitud y por momentos parecía que hasta orgullo. Aun así la liga es larga y volveremos, volveremos a luchar porque si algo nos caracteriza es que, cuánto más grande es la hostia, más manos se ofrecen en seguida para ayudar a levantarse.

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